Amabilidad para la vida

Poco tenemos que discutir con Henry James cuando decía que “hay tres cosas en la vida del hombre que son importantes. La primera es ser amable. La segunda es ser amable. Y la tercera es ser amable.”

Amabilidad

La amabilidad no es más que es la calidad de amable. Por lo que una persona con este adjetivo es aquella afable, afectuosa o que puede ser amada. Da un gustazo enorme toparse con alguien así ¿verdad?

Esta actitud es contagiosa y si trabajamos con empeño para ponerla en funcionamiento sin importar las circunstancias personales, el lugar, con quién se practique o la hora del día, ampliaremos el círculo de bondad. Tan fácil es que, automáticamente, crearemos un efecto rebote con el que seremos capaces de construir una comunidad saludable.

Las mejores cosas de la vida son gratis y ser amable también lo es. Todos podemos ser esa personilla cordial con la que nos gustaría encontrarnos a todas horas. Eso sí, mejor ocupémonos de generar gestos altruistas sin exageraciones infladas que disten de hacerlos creíbles.

Aquí te dejamos con algunas ideas para derrochar afabilidad con el planeta, los animales y las personas que lo habitan. Pudiendo ser aplicados en cualquier momento, también están enfocados a ponerlos en práctica mientras se está de viaje.

A primera vista pueden parecer muy simplones pero es que justamente de eso mismo trata la amabilidad: de regalar gestos sencillos sin grandes artificios.

Porque saca nuestro lado más humano. Porque hace felices a los demás. Básicamente su esencia consiste en dejar el mundo un poquito mejor de lo que estaba hace 5 segundos.

Así que dicho esto, ¿estás listos para contagiar altas dosis de amabilidad de la buena por doquier? Nosotros desde luego que sí :-)

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PRACTICA LA GRATITUD

La gratitud no es sólo la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás“, dijo Cicerón.

La gratitud tiene mucho que ver con ser consciente, aquí y ahora, de la dicha personal de cada uno. En ella, tiene cabida desde el acto más automático como es el respirar hasta el ser agradecido con el vecino, o incluso el percatarse del gran trabajo que ha comportado reunir todos los ingredientes del plato que tienes delante. Un sencillo ‘gracias’ es un acto de reconocimiento a ese favor o beneficio recibido o que recibiremos en el futuro.

Expresar agradecimiento incondicional implica darse cuenta de todas las cosas buenas que nos suceden y que nos han sido regaladas por puro azar cósmico. Haz oídos sordos a la vocecilla saboteadora e inconformista que de vez en cuando susurra por ahí detrás porque, en realidad, tienes más motivos de los que piensas para sentirte dichoso y pleno.

INVITA A DESCONOCIDOS

Actuar desde el anonimato da muchísimo juego. Tanto que podemos sacar nuestro lado más creativo a la luz por el simple placer de sorprender al personal.

Regala flores a los transeúntes, deja pagada la bebida de la persona de la mesa de al lado, reparte porciones de un bizcocho recién horneado… Imagina las cara de confusión y el cosquilleo interior que se les despertará al sentirse alguien especial para alguien desconocido.

ELOGIA

Y no le faltaba razón a Goethe: “Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.

Vivimos en un estado de continua competición en el que elogiar al prójimo no está del todo bien visto. Si reconoces alguna cualidad a tu alrededor que te asombra y te gusta, obsérvala con admiración y exprésala abiertamente de forma sincera.

Evita caer en la trampa de adular e inflar el ego ajeno para obtener algo a cambio. Aquí hablamos de la amabilidad 100% desinteresada. Un elogio, si no es enfocado a algo concreto, pasa a ser una adulación y suele reconocerse por ser vacía y carente de franqueza. Concreta, matiza, habla desde la honestidad.

SONRÍE

Con una sonrisa rompemos el hielo en cualquier situación y conectamos con los otros al instante. Bien es sabido que no es necesario hablar en la misma lengua para entender este gesto universal.

Oblígate a sonreír, aunque no hayas tenido el mejor día de tu vida. Genérala por fuera de manera que cale en tu yo interior. En pocas palabras, actúa como si fueras feliz y te lo creerás.

La curva de la felicidad no se encuentra en la barriga sino que está más arriba, bajo la nariz. Hoy es el mejor día para vestir con la mejor de tus sonrisas. Y contra más amplia y grande, mejor.

Por cierto, sólo hay una cosa mejor que sonreír y es, hacer reír a los demás.

RESPETA A LOS ANIMALES

No hagamos cosas ni potenciemos actividades que no haríamos dentro de nuestras fronteras por el simple morbo de la foto. Como comentábamos en ser un turista responsable, la parte más complicada es la darse cuenta de cuando uno no está siendo ético.

Hagámonos preguntas y busquemos información antes de visitar cualquier lugar donde se expongan a los animales. Si buscamos un contacto directo, conozcamos de antemano cuál es la mejor manera (y quizás la menos intrusiva) de acercarnos a ellos.

Seamos amables y justos con los otros seres con los que compartimos el planeta.

MUNDO LIMPIO, CASA LIMPIA

Está claro que nuestra casa es una minúscula parcela que pertenece a una morada muchísimo mayor.

Si el orden y la limpieza dentro de este ‘territorio’ nos conforta y nos aporta serenidad, ¿por qué no extrapolar esa sensación más allá de sus paredes?

Así que te animamos a que en tus paseos por el campo, la montaña o la playa, reúnas esa basura incómoda con la que te topas, como plásticos, botellas o envoltorios, y la lleves a un lugar donde puedan tratarla como es debido. No sabes qué gran favor le estás haciendo a la naturaleza y a los animales del entorno.

COMPRA PRODUCTOS LOCALES

Seamos amables con los lugareños impulsando su desarrollo.

¿Cómo? Adquiriendo souvenirs en los puestos donde los hacen a mano, comprando comestibles en la tienda donde el pequeño comerciante compite con los precios reventados de los supermercados gigantes o disfrutando de una buena comida en un restaurante familiar donde huele a cocina casera. Su economía personal lo agradecerá.

COME VEGANO 1 DÍA A LA SEMANA

Según Meat the Truth, ¿sabes lo que ocurriría si los americanos dejasen de comer carne 1 día a la semana? Se ahorrarían cerca de 700 megatones de emisiones de gases, que sería lo mismo que sacar todos los coches de América de las carreteras.

¿Y 7 días a la semana? Se ahorrarían 90 millones de billetes de avión de Nueva York a Los Ángeles.

¿No está mal verdad? Y eso que únicamente se está hablando de no consumir carne que proviene de la ganadería industrial. Imagínate los beneficios que comportaría no comer nada animal a escala mundial. Créenos cuando te decimos que un día sí puede marcar una gran diferencia.

DONA LA ROPA QUE NO UTILICES

En ocasiones, los viajeros necesitan aprovisionarse de ropa extra in situ dado el cambio de temperatura del país que visitan.

Una vez utilizada, si se prosigue la marcha y no se desea cargar con ella porque no se le va a dar uso, lo mejor que podemos hacer es donarla a centros de caridad, puntos de recolección o lugares donde alguien tenga la oportunidad de estirar su vida útil.

DEJA UNA NOTA DE AGRADECIMIENTO

Jacqueline Whitmore no lo podría expresar mejor. Una nota de agradecimiento es un pequeño detalle que tiene el potencial de dejar una impresión duradera.

En esta era de modernidad ciberespacial, no existe nada más genuino y personal que un escrito hecho a mano. Dejando impresa nuestra gratitud, mostramos un valioso aprecio y fomentamos la conexión y la implicación en las interacciones diarias con nuestro alrededor.

Un agradecimiento a puño y letra tiene un peso físico, es cálido y requiere una dedicación más esmerada que no aporrear las letras genéricas de un teclado cualquiera.

APRENDE PALABRAS EN EL IDIOMA LOCAL

Cada vez que viajamos se nos presenta la fantástica oportunidad de implicarnos con el lugar y sus gentes. Una de las mejores formas de integrarse con el medio es aprender unas palabras básicas que nos permitan decir hola y dar las gracias.

Mostrando este interés, pasamos de ser simples observadores a personas interesadas, deseosas por interactuar y resultar encantadoramente afables.

REGALA EL LIBRO QUE ACABAS DE LEER

¿Has acabado un libro estando de viaje y no sabes qué hacer con él? No hay necesidad de cargarlo por el resto de tus días. Simplemente pásalo y regala a otra persona un momento de lectura interesante.

Comparte esas páginas que tanto te han inspirado en tus días de ruta con el ruso que justo acaba de llegar al hostal donde te hospedas, con el tipo de bigote de la mesa del fondo o justo con aquella señora de moño alto sentada a tu lado en el autobús.

DESCONÉCTATE

Vivimos pendientes de lo que acontece allí afuera, de las redes sociales e Internet. Tenemos la falsa percepción de estar más comunicados que nunca pero, si somos honestos, nos estamos aislando poco a poco en una canal lleno de letras donde no se habla en voz alta.

Venga va. Hoy es tu día OFF. Desconéctate de internet. Apaga tu móvil. Céntrate en ser consciente de tu localización en el mundo, de quién tienes delante y disfruta de ello. Olvídate del miedo social a perderte cosas (FOMO). Goza de la maravillosa sensación de estar en el lugar perfecto en el momento perfecto, con todos tus sentidos bien despiertos.

ESCRIBE UNA POSTAL

Un pedazo de cartón con algún lugar encantador del mundo impreso en una cara y un mensaje de ‘me acuerdo de ti‘ en la otra, definitivamente alegra el día.

Tus emociones viajeras condensadas en 10 líneas son una pequeña dosis de alegría con sello exótico que recorrerán medio planeta hasta acabar en el buzón de una persona muy estimada.

Digamos que son como un tweet publicado en abierto, que pasará de mano en mano y que cualquiera podrá leer, quedando contagiado por las buenas vibraciones que te inspiraron al escribir.

Es un mensaje que no necesita de una respuesta y encaja a la perfección con el concepto de la amabilidad.

UNA RACIÓN DE MÁS

A través de la comida creamos un lazo de comunicación dinámico con aquellos que nos rodean. No sólo nos servimos de alimentos sino que nos nutrimos también de otras historias dentro de un marco social y cultural muy variopinto.

Invitar a comer esconde un mensaje muy simple: el placer de querer compartir.

Así que en nuestra mano está el crear una situación espontánea y placentera para compartir una ración de más tanto con conocidos como con desconocidos.