Razones (de peso) para viajar ligero con una sola mochila

No es un ejemplo a seguir

“El viajero pobre es el que va cargado de equipaje.”
Proverbio inglés

Sí, sabemos lo que estás pensando. Esta imagen es nuestra y es un muy buen ejemplo de qué es lo que no hay que cargar en la mochila. Caótico y estresante panorama, ¿verdad?

Al inicio de nuestras aventuras, te confesamos que andábamos algo perdidos en cuanto a volumen, peso y tamaño del equipaje y eso nos llevó a alguna que otra metida de pata acompañada de dolor de hombros (recuerda la fotografía de arriba…).

Con los años, hemos aprendido a pulirnos poco a poco para hacer de nuestros trayectos una experiencia liviana verdadera. Ahora, el peso de la ’responsabilidad’ ha quedado reducido a una única mochila del 40L, con ropa y ordenador incluidos. Atrás quedan esos días donde este par de caracoles andaban bajo el sol con dos casas a cuestas, una por delante y otra por detrás.

Es cierto que con cada nuevo viaje aparece el reto de saber escoger, con acierto, aquellas pertenencias que cargarás a tus espaldas. Pero, ¿qué llevar contigo y qué dejar atrás?

Siempre es fácil meter más de lo necesario, lo que comporta un pesado resultado repleto de cosas que probablemente no vayas a vestir o utilizar. Por ello, te animamos a seleccionar con sabiduría su contenido para que te ayude a desplazarte por el mundo con autonomía y no a limitar tus movimientos.

Menos cosas de las que preocuparse, angustiarse y estresarse. Estas son nuestras 5 razones (de peso) para viajar por este planeta con una sola mochila.

Viajar ligero

Cero preocupaciones

Al no facturar el equipaje y traerlo contigo dentro del avión, eliminas toda posibilidad de que se pierda o que sufra algún daño indeseado.

Antes de hacerte con una mochila o aprovechar alguna que ya tengas por casa, asegúrate de que esté dentro de las restricciones de la aerolínea con la que vueles para ahorrarte sorpresas de última hora.

Por norma general, el equipaje de mano debería cumplir con estas medidas máximas para volar a cualquier lugar sin importar con quién: 55x35x20cm.

Si te preocupa el volumen exterior de la mochila, aunque haya poca cosa dentro, siempre puedes ‘comprimirlo’ con un poncho impermeable. Así dará la sensación de que el conjunto está más compacto y recogido.

Ahorro

Cada vez hay más compañías de vuelo de bajo coste. Ahorramos en el billete pero facturar el equipaje es cobrado como ‘extra’. No suelen ser cifras astronómicas (15€ o 20€) aunque creemos que es un gasto evitable, ¿por qué pagarlo? Seguro que le daremos un mejor uso en cualquier otro lugar o circunstancia.

Peso

La física no engaña: está claro que si nos acomodamos a espacios más pequeños, automáticamente nuestras pertenencias quedan reducidas, incluida la cantidad de ropa a llevar, entre otras muchas cosas.

Bien es sabido que muchas veces viajamos con un excedente de peso que vuelve tal cual, y sin desdoblar, a casa.

Tanto si se trata de un viaje corto como de larga duración, hemos de hacer oídos sordos al por si acaso y ser realistas con aquello que verdaderamente nos vayamos a poner. Complicaciones fuera, busquemos la comodidad máxima en los días de aventuras por el mundo.

Consejo

Las compañías aéreas restringen a unos 10 kg., aproximadamente, el peso máximo a subir en cabina. Algunas veces lo comprueban aunque la mayoría no lo hacen. Si tienes la certeza de que te has pasado, puedes optar por meter lo más pesado (baterías, zapatillas, neceser con líquidos…) en una bolsa de tela porque, por lo general, suele permitirse un bolso aparte del equipaje de mano que traigamos con nosotros.

Rapidez y movilidad

Moverse con una única mochila presenta muchas ventajas en cuanto a la celeridad del viajero: desaparecen las esperas en las cintas de equipajes al no haber nada que recoger, ganamos tiempo al empaquetar las pertenencias y la movilidad que resulta del ir con pocas cosas, te convierte en una persona ágil en todo tipo de trayecto a pie.

A la hora de buscar un alojamiento que se ajuste a tus necesidades, podrás caminar y comparar cómodamente con la mochila sin que esto te resulte una faena ardua y farragosa.

También, indiferentemente del medio vehicular que utilices, podrás transportarla contigo en todo momento (bus, metro, tren, moto…) ya que deja de ser un elemento limitante y dependiente en tus movimientos de desplazamiento. Menos peso, más movilidad.

Otro punto a favor es que, al tener menos entre lo que escoger para vestirse, iremos rápido y por faena.

Menos siempre es más

A menos que vayamos con todo el kit de acampada a cuestas o visitemos países con climas que precisen de un equipamiento especial, viajar con lo justo e imprescindible es más que viable.

Perderse entre la marea de ropa y objetos personales es estresante. En cambio, disponiendo de lo justo, sabremos qué es lo que tenemos y dónde está cada cosa en todo momento.

Al fin y al cabo, el viaje de esta apasionante vida es un paseo por el mundo que se ha de hacer muy ligero peso, en todos los sentidos. Y la verdad, tampoco necesitamos tanto para disfrutar de él.